Contenido principal
Nuestra Historia
Valle María fue creada por inmigrantes conocidos como los “Alemanes del Volga”, en julio de 1878.
La historia de los Alemanes del Volga constituyó una crónica de intensa movilidad en el espacio y el tiempo: un acontecimiento migratorio que abarcó varias generaciones.
Migraron en el siglo XVIII desde la región centro-sur de la actual Alemania, denominada “Sacro Imperio Romano Germánico”, hacia Rusia, específicamente a la región del río Volga medio.
La decisión de migrar obedeció al contexto socioeconómico desfavorable que atravesó la región por aquel entonces. La Guerra de los Siete Años (1756-1763) constituyó un conflicto global en el que el Sacro Imperio Romano Germánico se fracturó y se convirtió en el principal campo de batalla europeo. Los príncipes se dividieron: Prusia apoyó a Gran Bretaña, mientras que el Electorado de Sajonia y otros estados alemanes menores apoyaron a Francia, Rusia, Austria y Suecia. Esta facción austríaca-francesa perdió la guerra. Gran parte de la población quedó empobrecida y duramente golpeada por este sangriento conflicto, sumado a las hambrunas provocadas por las malas cosechas.
En medio de este contexto, en 1763, la zarina Catalina II, denominada “la Grande”, de Rusia aprovechó el descontento y el enojo de gran parte de la población de los estados alemanes que perdieron la guerra y produjo un manifiesto invitando a emigrar hacia ambas márgenes de la región del río Volga.
En su manifiesto prometió una gran variedad de beneficios para los colonos, entre ellos la exención del servicio militar y de impuestos, la libertad religiosa y de lengua, escuelas propias, autonomía administrativa y judicial, y la adquisición de campos de propiedad familiar heredables.
Su objetivo consistió en poblar los territorios recientemente reconquistados a los tártaros, que se encontraban escasamente poblados. Las nuevas aldeas sirvieron como frontera defensiva en esos sectores. Aproximadamente 27 mil personas llegaron a Rusia. La mayoría procedió de las regiones de Franconia, Renania, Hesse, Palatinado y Wurtemberg.
Los inmigrantes se establecieron en ambas márgenes del río Volga medio. Allí fundaron más de 200 aldeas y habitaron la región durante más de 100 años.
La vida en la estepa rusa resultó muy dura debido a las inclemencias del clima y de la geografía, así como a los periódicos ataques de hordas salvajes. Con los años, además, la disponibilidad de tierras se limitó por el aumento poblacional y el sistema de distribución.
En 1871, los derechos concedidos por la zarina fueron revocados por el zar Alejandro II de Rusia, quien impuso nuevas normas orientadas a la “rusificación” (paneslavismo) y abolió el estatus especial de los colonos alemanes. Por ejemplo, estableció el servicio militar obligatorio e impuso el ruso como idioma oficial y de instrucción en las escuelas. Esto provocó que muchos de los que nacieron allí, pero no eran étnicamente eslavos, buscaran abandonar el país, ya que no desearon convertirse en eslavos (rusos). Emigraron principalmente hacia América del Norte y América del Sur.
La sociedad rusa observó con gran preocupación el desarrollo de los colonos alemanes en aquella época. El creciente número de colonos y su éxito económico avivaron la envidia de sus vecinos. Tras la derrota en la Guerra de Crimea, el nacionalismo ruso se intensificó y la idea paneslava ganó numerosos adeptos. A esto se sumó el creciente distanciamiento entre el Imperio Alemán y Rusia, especialmente en la década de 1880 y antes de la Primera Guerra Mundial. Esta tensión tuvo un impacto negativo e impulsó un clima emigratorio orientado a la búsqueda de tierras y mayor tranquilidad.
Mientras tanto, en Argentina, el gobierno de Nicolás Avellaneda promovió una política inmigratoria destinada a poblar los territorios. La Ley N.º 817 de 1876, conocida como “Ley Avellaneda”, fomentó la inmigración y buscó, sobre todo, familias dedicadas a la agricultura.
El 3 de septiembre de 1877 se firmó un convenio entre delegados de los Alemanes del Volga y Juan Dillon, quien ejerció como Comisario General de Inmigración, mediante el cual se reglamentaron derechos y deberes.
El gobernador de la provincia de Entre Ríos, Ramón Febre, ofreció tierras al gobierno nacional para recibir a los inmigrantes y, de este modo, se creó la Colonia General Alvear, compuesta por veinte mil hectáreas sobre el río Paraná, comprendidas entre los arroyos La Ensenada y Salto.
En enero de 1878 llegaron dos barcos a vapor al puerto de “Villa del Diamante”, en los que viajaron alrededor de mil inmigrantes, de diversas aldeas de la región del Volga, Rusia. El día 29 fueron trasladados al campamento administrativo de la Colonia General Alvear, ubicado en la chacra 100, a 2 km de Valle María. El administrador de la colonia fue Samuel Navarro.
Las autoridades nacionales dispusieron que cada familia inmigrante habitara su chacra asignada, es decir, viviera de manera dispersa. Sin embargo, los recién llegados desearon vivir agrupados según su aldea de origen, tal como vivieron durante más de 100 años en las aldeas del Volga. Este conflicto tardó casi cinco meses en resolverse. Finalmente, lograron revertir la posición del gobierno y consiguieron autorización para vivir agrupados. Esto quedó establecido de común acuerdo el 21 de julio de 1878, dando origen a las aldeas Valle María, Protestante, San Francisco, Spatzenkutter y Salto.
Los pioneros que se agruparon para constituir la actual aldea Valle María eran familias provenientes de seis aldeas distintas pero vecinas en Rusia, a saber: Marienthal, Louis, Rohleder, Ober-Monjou, Graf y Herzog.
El diseño de la planta urbana respondió a la visión que los inmigrantes tuvieron sobre la vida social y religiosa. Por ello, ubicaron en el centro del pueblo un templo y una escuela. El espacio entre ambos fue concebido como un ámbito semipúblico destinado a la vida escolar y religiosa. Esos fueron los valores que atravesaron toda la vida comunitaria: los valores éticos y morales emanados de la religión (dimensión vertical-trascendente) y la socialización de la persona a través de la vinculación afectiva y del saber proporcionado por la educación (dimensión horizontal). En los inicios fundacionales no se estableció un espacio destinado a plaza pública. Recién en la década de 1970 se creó un espacio público de estas características.