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Valle María, un pueblo pujante que conserva sus costumbres

Valle María es conocida como la Aldea Madre, y no por casualidad. El 21 de julio de 1878 se fijó como fecha fundacional para Valle María, pero además para Protestante, Salto, Spatzenkutter y San Francisco. A fuerza de sacrificio, los alemanes provenientes del Volga surcaron la tierra para hacerla producir, elevaron su fe y mantuvieron sus tradiciones para que sus descendientes hoy puedan sentirse orgullosos de su pasado.

Esta historia no puede contarse solamente con fechas y datos. Engañados dos veces, llegaron a las lomadas entrerrianas y cambiaron el paisaje. Tiñeron el campo de amarillo y verde (1) y supieron ganarse un lugar con trabajo y fe.
Cambiaron el саmоbар (2) por el mate, sus rudimentarias vestimentas por las bombachas de campo y nos dejaron lo valioso de su idioma, sus comidas y sus costumbres.

“Yo creía que era tabaco y que debía fumarse en una pipa bastante diferente de la que usábamos –rememoró don Pedro Goette alguna vez–. Chupé fuerte, como es natural. La consecuencia fue una formidable neblina, que produje con mi resoplido al sentir la quemazón. La gente se moría de risa. Para ellos el mate ya había desalojado al té de China que tomábamos en Rusia. Ahora soy un gran amigo del mate y al tomarlo, me siento muy argentino”. (3)
Ese puñado de hombres que se afincó en tierras entrerrianas dejó la impronta del trabajo de la tierra, la voluntad de asociación, el sacrificio, y la fe en Dios.
El primer asentamiento, luego de arribar al puerto de Diamante se dio en lo que conocemos como Chacra 100, a 2 kilómetros de la actual planta urbana y que ahora fue cedida a la comuna, ya que era propiedad del gobierno provincial.

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Nuevos Paisanos

El 3 de setiembre de 1877 el Comisario General de Inmigración de la República Argentina, Juan Dillon, firmó un convenio con los delegados de los colonos rusos-alemanes. A través de ese documento, los inmigrantes se comprometieron a convocar nuevos paisanos, y el Gobierno nacional a entregar campos y mantención para que pudieran dar sus primeros pasos en nuestro país. No está mal aclararlo porque se ha prestado a históricas confusiones: al pedazo de campo lo pagaron bien pagado.

Los inmigrantes estaban muy entusiasmados por los informes de Andreas Basgall, miembro de la comisión enviada desde Brasil para explorar tierras argentinas con el afán de ver dónde se podrían instalar para hacer lo que sabían: cultivar el trigo.
La información que manejaban daba cuenta de “el estado floreciente de las colonias argentinas”, la “libertad y bienestar” del que gozan los habitantes. El informe también daba cuenta de la imperiosa necesidad de dejar Brasil “ya que sus selvas no eran convenientes para el estilo de vida al cual estaban acostumbrados”. Claro, venían de su primer engaño: la estepa rusa.
El 19 de setiembre de 1877, el presidente Nicolás Avellaneda impulsó ante el Congreso Nacional la ley de colonización que permitió la radicación de miles de extranjeros agricultores, la conocida “Ley Avellaneda”, y el 24 de diciembre las primeras familias provenientes del Volga desembarcaron en el puerto de Buenos Aires.

E

Esperanza y Fe

En enero de 1878, cuando los primeros inmigrantes llegan a Diamante, la ciudad era un rancherío que contaba con siete casas de material.
Allí los inmigrantes conocieron la amabilidad de la gente, sobre todo de la familia González, que vivía frente a la plaza central, que fueron los que atendieron las necesidades más básicas y urgentes para ese millar de personas que acababa de llegar.
Entre Ríos transitaba el último año de gobernación del doctor Ramón Febre y en Valle María se asentaron en lo que hoy conocemos como Chacra 100, ubicada a 2 mil metros al nordeste de la planta urbana actual. (4) Ese lugar, de 44 hectáreas, sirvió para la primitiva administración, hospedaje y distribución de las tierras. Se construyeron tres precarios galpones, dos fueron ocupados por los católicos y el otro por los protestantes.
Los rodeaban tierras vírgenes, inexplotadas, con vegetación natural, agreste y sin caminos adecuados. Una vez que arribaron al campamento, descargaron las pertenencias de las enormes carretas, y poco a poco las familias iban ocupando los lugares designados por las autoridades. Para dormir, los recién llegados ocupaban el piso de los galpones. Como colchones no había, se las ingeniaban para construir sus lechos con el pasto que los rodeaba. Fueron cuatro meses de espera y sufrimiento, pero también de esperanza y fe.
El 21 de julio de 1878 se fijó como fecha fundacional para Valle María, Protestante, Salto, Spatzenkutter y San Francisco. Aldea Brasilera se fundó a fines de 1879, un año después.

REFERENCIAS

(1) El caserío de Valle María era bien conocido porque pintaban sus construcciones de amarillo o blanco y las aberturas de verde, colores que todavía hoy se utilizan, y que quedaron como parte de la tradición. (2) Cамовар, en ruso, el samovar es un recipiente metálico en forma de cafetera alta, dotado de una chimenea interior con infiernillo, que sirve para hacer el té y que los Alemanes del Volga adoptaron en Rusia. La chimenea interior se llena de combustible sólido, tradicionalmente carbón, por lo que el agua permanece en estado de hervor. En su parte superior se coloca una tetera con hojas de té, donde el calor prepara lentamente una infusión fuertemente concentrada llamada zavarka; que sirve para mitigar el frío de la estepa. (3) Testimonio citado en Identidad de un pueblo, de Claudia Pfarher y otros. Fundación Banco Bica, 1993. (4) Entre Ríos fue gobernada desde 1875 a 1879 por Ramón Febre, del partido federal, quién luego de asegurar la sucesión de José F. Antelo en el gobierno de la provincia, pasó a ocupar una banca en el senado nacional. Después de la invernada en el senado Febre esperaba volver al gobierno de la provincia en las elecciones de octubre de 1882, para lo cual contaba con el apoyo del gobernador Antelo y del presidente Roca. Sin embargo, desde el año anterior circulaban rumores entre los confidentes de Juárez Celman de que Febre había entrado en la liga de Rocha y que, por lo tanto, su candidatura debía ser reemplazada por la de Eduardo Racedo.